Oposiciones AGE
Examen Administrativo del Estado: cómo preparar el test AGE C1
Cómo trabajar los test, corregir los fallos y preparar la ofimática y el supuesto práctico de AGE C1 con vistas al examen.
Mª Carmen
Actualizado el 17 de agosto de 2026
Cuando corrijo un test, no me fijo solo en la nota. Dos alumnos con el mismo resultado pueden necesitar repasos muy distintos. A uno quizá le falta estudiar mejor un tema y el otro ha perdido puntos por leer deprisa o cambiar respuestas que tenía bien.
En el examen de Administrativo del Estado hay que dominar el temario, trabajar la ofimática y saber aplicar lo estudiado en el supuesto práctico. También hay que leer con cuidado y repartir bien el tiempo. Todo se hace en la misma sesión, así que merece la pena entrenarlo como un examen completo bastante antes de que llegue la fecha.
Cómo fue el último examen de Administrativo del Estado
La última convocatoria publicada para ingreso libre estableció un ejercicio único con dos partes obligatorias y eliminatorias:
- Primera parte: 70 preguntas. De ellas, 40 correspondían a los bloques I a V del programa y 30 al bloque VI de ofimática. Pueden añadirse 5 preguntas de reserva.
- Segunda parte: un supuesto práctico de 20 preguntas a elegir entre dos, con otras 5 posibles preguntas de reserva. Los supuestos se referían a los bloques II, III, IV y V.
- Tiempo total: 100 minutos para las dos partes.
- Penalización: cada fallo restaba un tercio del valor de un acierto. Las preguntas en blanco no penalizaban.
Las dos partes se calificaron por separado de 0 a 50 puntos. El supuesto solo se corrigió a quienes alcanzaron la puntuación directa mínima fijada para la primera parte. Después había que superar también el supuesto.
Estos datos corresponden a la última convocatoria, no a la siguiente, que todavía no se ha publicado. Puedes consultar las bases en el BOE. Cuando salga una nueva convocatoria habrá que revisar la estructura, el programa y los criterios de corrección.
Cuándo empezar a hacer test
No esperaría a terminar el temario. Después de estudiar y entender un tema, un test corto ayuda a comprobar si distingues bien los conceptos y si recuerdas los datos que suelen confundirse.
Al principio tiene sentido trabajar por temas. Más adelante hay que mezclarlos. Saber que todas las preguntas son de procedimiento administrativo facilita mucho la respuesta, porque ya estás buscando plazos, recursos o fases del procedimiento. En el examen, en cambio, una pregunta de función pública puede aparecer justo después de otra de Excel.
Cuando lleves varios temas, empieza a mezclarlos. Después puedes pasar a los test por bloques y a las preguntas de todo lo estudiado. Las tandas con tiempo y los simulacros completos llegarán más adelante, cuando ya tengas materia suficiente para que el resultado te sirva de referencia.
La corrección merece tiempo
Hacer muchos test sirve de poco si la corrección consiste en mirar la plantilla y contar los fallos. Cuando corrijo, me interesa saber qué ha ocurrido en cada pregunta dudosa o incorrecta.
Puede faltar un dato del tema, haber una confusión entre dos conceptos o simplemente haberse leído demasiado rápido. También conviene revisar los aciertos que se han contestado sin seguridad. Si has elegido una opción casi al azar y era correcta, esa materia aún necesita repaso.
Para llevar un control sencillo, puedes clasificar los fallos así:
- No sabía la respuesta: vuelve al apartado concreto del tema.
- Confundí dos opciones: anota la diferencia que no tenías clara.
- Leí mal la pregunta: localiza la palabra que cambió el sentido.
- Me bloqueé o cambié la respuesta: revisa cómo estás gestionando las dudas.
No hace falta copiar preguntas enteras ni preparar un cuaderno enorme. Basta con guardar los errores que se repiten y revisarlos antes de otro test. Esa lista tiene que ayudarte a estudiar, no darte más trabajo del necesario.
Leer bien antes de responder
En un test se puede fallar aun sabiendo el contenido. Ocurre al pasar por alto un “incorrecta”, confundir el órgano que se pregunta o responder sobre la regla general cuando el enunciado pide una excepción.
Lee primero qué te están pidiendo y después compara todas las alternativas. Las palabras “siempre”, “nunca” o “en todo caso” pueden llamar la atención, pero no convierten una respuesta en falsa automáticamente. Tiene que serlo de acuerdo con el temario.
También recomiendo cambiar una respuesta solo cuando encuentres un motivo. Puede ser un plazo que no habías visto, una competencia o una opción que encaja mejor con la norma. Cambiarla únicamente porque al revisar te entra inseguridad suele acabar mal.
Qué hacer con las preguntas dudosas
La puntuación directa se calcula restando un tercio de punto por cada error:
Puntuación directa = aciertos − (errores ÷ 3)
Esta fórmula no da directamente la nota de 0 a 50. Calcula la puntuación directa, que después se transforma conforme a los criterios de la Comisión Permanente de Selección.
Por ejemplo, con 40 aciertos y 9 errores, la puntuación directa sería 37. Las preguntas en blanco no entran en el cálculo.
Si dudas entre dos respuestas, normalmente compensa contestar. Incluso cuando has descartado solo una de las cuatro opciones, la probabilidad está a tu favor. Si no puedes eliminar ninguna, responder al azar no te beneficia: con cuatro opciones, un acierto queda compensado por tres fallos.
Mi consejo es que compruebes en los simulacros cómo resuelves estas dudas. Hay alumnos que dejan demasiadas preguntas en blanco aunque habían descartado dos opciones. Otros contestan por una simple corazonada. Saber en cuál de los dos extremos estás ayuda a ajustar la estrategia.
Cómo preparar la ofimática
La ofimática tiene un peso importante en la prueba: 30 de las 70 preguntas de la primera parte. Haber usado Word o Excel en el trabajo ayuda, pero no cubre todo lo que se pregunta en una oposición.
Como referencia, el último programa incluyó conceptos informáticos básicos, Windows, Explorador de archivos, Word, Excel, Access, Outlook e Internet. Pueden preguntar funciones, menús, atajos, referencias de celdas, consultas o herramientas que apenas utilizas en el día a día.
Esta parte se trabaja mejor combinando explicación, práctica y test. Abre el programa, localiza las opciones y prueba las funciones mientras estudias. Después haz preguntas para acostumbrarte a distinguir respuestas muy parecidas.
Revisa también la fecha de los materiales. En ofimática, una pregunta preparada para una versión antigua puede enseñarte una ruta o un nombre que ya ha cambiado.
Preparar el supuesto práctico
En la segunda parte tendrás que elegir uno de los dos supuestos propuestos. Antes de decidir, mira las preguntas de ambos. El primero puede empezar con una materia que te gusta y complicarse después, así que no conviene elegir solo por el enunciado inicial.
Para preparar esta parte, practica con fechas, órganos, plazos y situaciones administrativas. Acostúmbrate a separar los datos que influyen en la respuesta de los que solo dan contexto al supuesto. Y recuerda marcar bien en la hoja de respuestas cuál has elegido. No se corrige la segunda parte si no se señala ningún supuesto, se marcan los dos o la marca no es válida.
Tiempo y simulacros
Cada alumno acaba encontrando un reparto distinto de los 100 minutos. Como primera prueba, puedes reservar unos 55 o 60 minutos para las 70 preguntas, alrededor de 30 para elegir y resolver el supuesto y dejar los minutos restantes para revisar.
Haz una primera vuelta con las preguntas claras y marca las dudosas para volver después. Si una pregunta te lleva varias lecturas y sigues sin verlo, continúa. Quedarte bloqueado puede dejarte sin tiempo para otras que sí sabes responder.
No dejes tampoco todas las marcas de la hoja para el final. Es fácil desplazarse una línea cuando vas con prisa. Y responde las preguntas de reserva, ya que se utilizan por orden si se anula alguna de las ordinarias.
Los exámenes oficiales son una buena referencia para comprobar el nivel real. El último examen ordinario se celebró el 23 de mayo de 2026. Aquí puedes descargar el modelo A y el modelo B. Las plantillas y las posibles actualizaciones están en la página oficial del proceso selectivo del INAP.
Haz alguno con el tiempo real y sin consultar apuntes. Al corregirlo, revisa las preguntas que has fallado y también aquellas en las que dudaste. Así sabrás si necesitas repasar contenido o trabajar mejor el tiempo y la forma de responder.
Cómo encajarlo en la semana
Una semana de estudio debería incluir tema nuevo, repaso, test y un bloque de ofimática. Según el momento de la preparación, puedes añadir un supuesto o un simulacro. La cantidad dependerá de tus horas, pero intentaría que ninguna de estas partes desaparezca durante semanas.
En mi preparación de Administrativo del Estado trabajamos el temario junto con la ofimática, los test y los supuestos. Cuando un resultado baja, revisamos de dónde vienen los fallos antes de limitar la solución a estudiar más horas. A veces falta teoría. Otras veces hay que cambiar el repaso, corregir con más atención o practicar con tiempo.
Si estás empezando y todavía necesitas ordenar las materias, también puedes consultar la guía sobre el temario de Administrativo del Estado.
El día del examen ya tendrás bastante con concentrarte en las preguntas. El reparto del tiempo, la forma de revisar y la elección del supuesto deberían llegar practicados de casa. Cuantas menos decisiones tengas que improvisar allí, mejor.
¿Estás preparando Administrativo del Estado y tienes dudas sobre cómo organizar los test y la ofimática?
Puedes consultar la preparación de AGE C1 o escribirme para contarme en qué punto estás.
Impulsa tu preparación
Formación especializada con Mª Carmen para ordenar tu estudio y avanzar con un plan claro.
¿Hablamos sobre tu plaza?
Cuéntame tu objetivo y te ayudaré a trazar el mejor plan de estudio.
Lecturas relacionadas
También te puede interesar
Oposiciones AGE
Temario Administrativo del Estado AGE C1: cómo estudiarlo sin perderte
Leer artículo
Oposiciones Seguridad Social
Cómo calcular la nota del examen de Administrativo Seguridad Social 2026
Leer artículo
Oposiciones Seguridad Social